Necesidad de plantar el germen de entendimiento entre artistas consagrados y colectivos emergentes.

Actualmente las circunstancias del sector teatral han fomentado la existencia de compañías independientes que llenan la cartelera de las salas de proximidad. Esta realidad vive aislada del teatro institucional y del teatro comercial. El intercambio de experiencias intergeneracionales que se daba en las compañías tradicionales se ha cerrado, evitando que el dominio de la artesanía escénica pase de generación en generación. Esto empobrece las generaciones jóvenes porque no son depositarias de la experiencia de otros, pero también empobrece las generaciones viejas porque se aíslan en sí mismas, perdiendo capacidad de incidencia social.

Necesidad de plantar el germen de entendimiento entre colectivos emergentes que se encuentran en momentos artísticos y vitales similares.

La rotura en el intercambio artístico se produce incluso lateralmente, cuando el día a día de las compañías emergentes conduce hacia un aislamiento y endogamia de cada colectivo.

Necesidad de plantar el germen de coordinación entre espacios de creación urbanos y espacios de creación rurales.

 Se ha superpoblado de iniciativas artísticas la ciudad de Barcelona y el propio sector escénico ha ninguneado la posibilidad de canalizarse articulando redes en todo el territorio (con la excepción de iniciativas puntuales como Tàrrega u Olot). No se ha explorado las posibilidades que puede ofrecer la relación entre la capital y espacios culturales descentralizados. El espacio de trabajo aislado de los cascos urbanos es propicio para la creación artística por muchos motivos: tranquilidad, comunión, espacio abierto, concentración… A la vez que descentralizar procesos de creación puede fomentar la creación de nuevos públicos en todo el territorio.

Necesidad de plantar el germen de investigación sobre el hecho actoral.

En Cataluña, en la última época, se ha potenciado enormemente la dramaturgia catalana contemporánea (para etiquetarla de algún modo), un poco a remolque del Obrador Internacional de Dramaturgia de la Sala Beckett. La efervescencia de autores y poéticas ha eclipsado un poco la posibilidad de innovación desde el hecho actoral. La investigación en el terreno actoral, explorando lenguajes alternativos al naturalismo imperante, por la ascendencia mediterránea de nuestra cultura, puede encontrar en Cataluña una sede posible. Reconectar nuestra tradición interpretativa con los grandes maestros para recoger el testigo y avanzar en la investigación.

Necesidad de plantar el germen de un público que se acerque vivencialmente a la experiencia teatral.

Encara hoy en día, la relación mayoritaria que el público establece con las artes escénicas es el hecho de comprar una entrada y sentar a la platea de un espacio escénico con una actitud similar que el espectador en un cine. La recepción pasiva de las artes escénicas es mayoritaria y, en muchos casos, esto aleja el espectador de una experiencia vivencial, vibrante, ritual. La concepción del público como un elemento vive del espectáculo puede fomentar nuevos formatos de relación con el público (intervenciones en el espacio público, público-actuante o participante, intervenciones comunitarias o sociales). También se posible pensar específicamente sobre grupos determinados como públicos adolescentes o infantiles, trabajo sobre públicos con diversas accesibilidad, trabajos sobre grupos con riesgo de exclusión, 3era edad…